









a. Creo que finalmente me animé a verla por las imitaciones que circulan de Noher haciendo de Borges.
b. "Nunca está demás", decía Georgie Borges.
c. ¿Será cierto que paseaban en el parque Lezama? ¿Y tal vez por eso Luis Hernández se tomó su foto ahí?
d. "Un instante donde converge el pasado". "Quisiera contarte mi vida, pero creo que ni siquiera he sabido besarte". "Yo necesitaba tu amor, no tu cuerpo". "Hubiese querido entenderlo..."
e. ¿La que hace de Elena Canto tiene algo de Angelina Jolie?
f. Busqué un poco de chismes en las redes y encontré varios. Primero, resulta que Torre quiso hacer, o hizo, la película a partir del libro Borges a contraluz de Estela "Seguidora de Bernard Shaw" Canto. Y en este, Estela —quien vendió el manuscrito del "Aleph" a la Biblioteca Nacional de Madrid por cerca de 26000 dólares en 1984— cuenta cosas como:
[Al darle el encuentro a Borges en la presentación de un libro] Salimos y empezamos —cuándo no— a caminar. Él se apoyaba en mi brazo y marchaba como si viera, como en sus buenos tiempos. Yo me puse a hablarle de mis frustradas experiencias con el comunismo argentino. Esto era una novedad. Nunca había hablado con él de política, salvo de aquello en que estábamos enteramente de acuerdo: el peronismo, el nazismo, etcétera. Él me escuchaba, atento, sin hacer preguntas. Marchamos unas veinte cuadras y entramos al Richmond de Florida. Mientras traían mi whisky con hielo y el vaso de leche para él, Georgie se levantó, como siempre, y se dirigió al teléfono. Volvió con aire nervioso; cinco minutos después me pidió que le acompañara hasta su casa. Al llegar a la confitería St. James, a dos cuadras de su casa, me propuso que entráramos. Así lo hizo. Pedimos el whisky y la leche. Mientras esperábamos, él se levantó a telefonear. Unos siete minutos después se abrió una de las puertas del St. James y entró una señora menuda, de pelo blanco desmelenado, en batón, que se precipitó sobre nuestra mesa.
Al llegar vociferó: ¡Georgie: te están esperando! Él se puso colorado, después palideció y tartamudeó: ‘Madre: aquí está Estela Canto.’ Doña Leonor me golpeó el hombro —podía pasar por una palmada— y me dijo: ¿Cómo estás? ¡Vamos, Georgie!
Él llamó al mozo, pagó la cuenta y doña Leonor salió, seguida por su hijo, que apenas alcanzó a despedirse de mí.
Quedé sola en la confitería un rato: aún no me había terminado mi whisky.
También hay varios apuntes de lo que fue después la relación entre ambos. Por ejemplo, dicen que María Esther Vázquez cuenta en su biografía de Borges:
En 1955, al ser nombrado director de la Biblioteca Nacional y luego profesor en la Universidad de Buenos Aires, la posición económica de Borges mejoró sensiblemente. Estela tenía cuarenta años y estaba sola. Él, con dieciséis más y casi ciego, se mantenía bien y la alegría de vivir en la Biblioteca lo había rejuvenecido; por otra parte su fama crecía día a día y era bien conocido en el exterior por sus pares. Estela creyó entonces conveniente avivar el antiguo fuego, pero se equivocó; Borges había aventado las cenizas. Sucesivos rostros habían desplazado al suyo, además había algo en esa Estela madura que le disgustaba profundamente: su afición al alcohol. A menudo, ella lo esperaba en la puerta de la Biblioteca Nacional, México 564, y con voz alterada lo instaba a cumplir sus antiguas promesas de matrimonio y, además, lo apremiaba a gritos para que se afiliara al Partido Comunista. Con frecuencia lo perseguía por los andenes de la estación Independencia del tren subterráneo, insultándolo; para evitarla, Borges tomó el hábito de abordar el tren en la estación Moreno. Casi todos los amigos de esa época, que frecuentaban la Biblioteca Nacional, solían acompañarlo hasta la calle a fin de ayudarlo a huir si veían a Estela más o menos cerca. Ella se apostaba en el bar de la esquina de Bolívar y México, donde Borges acostumbraba a tomar algo, y allí lo esperaba durante horas. Un día armó un mayúsculo escándalo en la cervecería Munich, en Constitución, donde él estaba con algunos amigos.
Un amor de Borges (2000)
Vinculada a Jorge Luis Borges.
De
Javier Torre
Con
Inda Ledesma,
Jean Pierre Noher,
Inés Sastre
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