“¿Dónde estabas cuando hice los cimientos de la tierra? ¿Cuando
las estrellas del alba cantaron juntas... y todos los hijos de Dios gritaron de
alegría?” (Job 38:4,7)
“Las monjas nos enseñaron que hay dos caminos por la vida. El
camino de la naturaleza y el camino de la gracia. Tú debes elegir cuál
seguirás. La gracia no intenta complacerse a sí misma. Acepta ser
menospreciada, olvidada, y rechazada. Acepta insultos y daños. La naturaleza
solo quiere complacerse a sí misma y que otros la complazcan también. Le gusta
dominarlos. Para que las cosas sean a su manera. Encuentra razones para ser
infeliz cuando el mundo brilla a su alrededor y el amor sonríe a través de
todas las cosas. Nos enseñaron que nadie que ama el camino de la gracia tiene
un final malo. Te seré leal. Pase lo que pase. Hijo mío.”
c. Pasa todo, pasa nada. Esa educación doméstica que no es de hace tanto tiempo. Una familia cualquiera y está
bien que sólo en el cine la veamos. Sin sentirme necesariamente ahorita como para universos y muerte, algunas
escenas, algunos cuadros, enfoques, o como se le llame, son bien bonitos. Cuándo mamá por primera vez te toca. Si supiese la manera de referirme a aquello que visualmente te abraza. El desconcierto de él cuando su hijo le grita refiriéndose a
su madre: "ella sólo me ama a mí". A mi mamá, también, algunas vez, se le ocurrió
despertarme con cubitos de hielo.
Está película, sí, mi amor, me hubiese gustado ver en el cine.
The Tree of Life (2011)