a. Los duelistas se exigían mutuamente satisfacción.
Los duelistas (1977)
“Dicen que tengo es aspecto sereno del afortunado. Desdeñoso no pero sí seguro de sí mismo. Un hombre con dinero y amigos. Soy alto y gozo de buena salud. Mis amigos dicen que llevo en la cara la expresión un tan ruda que dan los éxitos fáciles como la habilidad para el deporte o el don para hacer dinero. No practico ningún deporte pero sí me relaciono fácilmente con el dinero.Llevo diez años casado. Mi mujer es de buena familia, bien educada, inteligente. En mi opinión se aburría en su casa. Su personalidad se hallaba demasiado sujeta y me resultó tan conforme a mis ideas que no lo dudé un instante y sucumbí a sus encantos.“
“Una vez fui feliz, una vez, lo sé porque lo fui por segunda vez y recordé la primera. La primera ni me había dado cuenta.[…]De haber creído que me amabas. De creerlo sólo un segundo no habría regresado. Si hubiera pensado que eso tenía alguna importancia para ti jamás habría vuelto. Cuando alguien no importa puedes irte y volver. Es como si nada hubiese pasado. Es así de simple. Estamos solos, Jean, es que no lo ves. Sólo buscas tranquilidad. Déjalo ya. En el fondo sabía que vivir juntos era nuestra solución. Sabía que teníamos garantizada una vida sin escándalos y sin dramas. Lo sabía. Que dormiríamos juntos el mismo sueño. Y también lo deseaba, te lo aseguro, como tú. Nadie sabe hasta qué punto estábamos hechos a medida. Mucho más que otros. Sí. Regresé porque esa otra vida con ese hombre tan pueril me atraía pero esa otra vida me iba a exigir demasiado. Y no tengo ni piernas ni brazos para absorberlo todo. Mi cuerpo no está preparado. Buenas noches, tengo sueño.“